domingo, 22 de octubre de 2017

una carta de casi 4am

Normalemente diria “i know or i understand” cuando realmente no existen palabras que definan tus emociones. Hablando fuerte… entre heridas que no cierran y suspiros sin aire. Como quien entra con palabras tan fuertes y sentimientos que a veces quieres afrontar. Una mano entre ráfagas. Susurros a gritos, el dolor que se guarda para momentos frágiles donde todo rompe. Tiempos raros en los cuales las falsedades guardan más verdad que todo lo hablado.

Hablamos de las mareas y las corrientes con tanta conciencia. Tú, la única consiente. El verdadero dolor que guarda tu iris. Como gotitas, son las palabras, todo rebota y tu pensando en si existe solución cuando luchas contra dioses. Aquellos que rigen con los momentos fáciles, tanto los difíciles. Decidida a ahogarte y yo como otros… tratando de mantenerte a flote.

Existen en los que quieres sentir lo que nadie siente. Cuando jala, cuando rompe. Acercamientos a pasito lento, con los traumas, las heridas, el daño. El sol en ocasiones quiere estar apagado para sentir los cambios lunares, se permite el eclipse. En los sueños el dolor y en las mañanas la insaciedad de todo aquello que se pensó culminado. Tú dices, nunca termina.

Único rayo de luz, ilusiones como las das que imaginas, tan reales. Un cofre con recuerdos, una llave, palabras que dejaste ahí, otra que no pero igual están. Te explique… tu controlas las mareas que se desatan tan fuertes sobre tu alma. Por favor sin sonrisas falsas, deja los llantos sinceros, sincerarse con la tenacidad. Constancias. Como el calor que piensa… tan constante que su presciencia es lo único que aleja a las sombras.

La fuerza no quita la sensibilidad, tu, única presencia que tiene tanta. Que vio tanto, que guarda y libera. Como pastillas de olvido, las que toman tanto, tanto tiempo.

Desafiar, lo siego, desasosiego, guarda las risas para días felices, no molestan los ojos cristalinos. Malos caminos como tantos caminos, miedos… tu caminado sola, lo único que no quiero, perdón por el egoísmo. No parte de mi vida, sino mi vida que eres tú y solo tu… no me alejes de ninguna instancia por más turbia que sea. Por más oscuro el sendero más fuerte tu luz. Sin distracciones que conocemos tantas… entre golpes y viseras, caminando lejos del tener.

Tener todo aquello que no está, lo guardado, pensar que el cariño lo cura todo, seguir pensándolo. Pensar que palabras con algo de silencio lo curan todo, seguir pensándolo. Dudar del poder de todo lo que se puede… todo lo que existe y aun… entre gota y gota. Lo calmado, la sinceridad, el poder decir las cosas que hay que decir…


Lo inexplicable y lo explicado… los temores y lo tan estampado contra la realidad. No existe guardar tiempo ante tus ojos. Dejando que se sienta las cosas, aquellas que se deben sentir.

miércoles, 18 de octubre de 2017

refugios en marea alta

Desconozco los naufragios, cuando el mar golpea fuerte, cuando lloras entre las peñas. Miradas frías, claro, la palabra no puede ayudar. Las cosillas que escapan de nuestra mente y llegan. Errores para retractar sin dar pasos atrás.

 La luz matutina, la transgredida inocencia, lo doloroso de existir. Tu que sientes los golpes fuertes de cada ola y sigues en pie, dudando que el martirio terminara.

Como que, buscando, como que un lugar, como que todo, ya que nada. Los permisos que se otorgan y las conversaciones llenas de algo desconocido, yo sé que tú la quieres sanar. El mar de tu infancia, aquel sufre tanto y golpea contra ti, todos confundidos.

 Es la pataleta que da cuando solo sabes chapotear y el piso se aleja junto a la orilla.

Con manos en los ojos, con la voz cortada, con recuerdos y pensamientos… aquellos que siempre se acercan agresivos. El peso que cargar, como lastre va sumando.


No quiero regalarte un cielo, solo un espacio. Tu, que eres… que vives entre sombras y aún brillas como nadie. Quiero darte un pequeño espacio para respirar cuando la neblina es espesa. Un lugar donde estar cuando las olas rompan tu casa. 

Un tiempo donde todo se congele y las mareas tan liquidas tomen forma de piso sólido, aquel en el que te puedes apoyar.