Simple, compacto, limitado, muy dentro de mi comprensión
incomprendida. Entre los recuerdos y las ilusiones me lanzo a la realidad.
Completamente perdido, ajeno al entendimiento. La asimilación de eventos y
poder conectarlos entre ellos, nunca fue mi fuerte. Solo puedo ver todo a la
vez pasando una y otra, todo estrellado, un ciclo tedioso, cansado,
cancerígeno, la falta de verosimilitud que tiene la vida. Viendo estrellas en
la mañana, tomando sol de foco, respirando el aire estancado. Sentado en mi escritorio,
un mensaje llega y concede sentido al último caso. Un problema sin base, un
mensaje de “x” que contenía “x”, literalmente. Un pedido cualquiera, sobre
hacer algo con algo. Quizá era la búsqueda de algo mejor, en algún lugar mejor,
el sueño iluso de otro idiota. Un sueño ajeno que alguien tenía que entender.
Yo lo tenía que contemplar. Acepto que no entiendas el tiempo, pero por favor
entiende.
Ahora estamos en una noche fría, con lluvia, con
transeúntes, con pasajeros, peaje y cobrador. Soy un peatón, la respuesta es un
vehículo sin paradero. Con “x” pero sin “y”. las rectas eran deformes y al
final del pasadizo encuentro la primera locación (0,0). La lluvia acaba por el
techo, como aplausos callando la entrada. Supongo que hay un motivo que dar, algún
antagonista, la trama tan ansiada que nunca se llega a formar, es el nudo en tu
garganta. Si existe un enemigo es aquel que dispensa el alcohol al otro lado de
la barra. Le entrego la carta con “x” y la prende con zippo. Cuando caen las
cenizas señala escaleras, subimos, entramos a una habitación de mesa circular
blanca, plástica, con sillas de madera, tallada, con leones, con posa brazos,
una esquina de la habitación era ventana, lo demás paredes crema. Sentados,
mirando el centro de la mesa, donde va la sombrilla, una llave esta apoyada en
dos extremos de la circunferencia. No describiré al hombre sentado, se ve
borroso, un error en el recuerdo, en el presente, o en ese presente que también
es este mismo, no importa cuanto lo explique, solo cartas, palabras, (0,0,1) el
segundo piso. Me entrega una carta “z” con una prosa corta adentro. Podría
explicar el contenido de la carta en este instante, pero sería conveniente
guardarlo para mí, contarlo adelante en la historia, contarlo 3 veces, quizá
nunca contar.
En algún lugar, de un
país olvidado, ubicado en el centro de todas las vertientes, donde nacen y
mueren algunos caminos, los demás solo bordean su contorno. Ubicado en la cima
de una montaña, en lo profundo de un valle, dentro de una isla que flota sobre
un lago dentro de un continente rodeado por 4 de los 5 océanos. Sentado en una
piedra un poeta pregunta por puertas. En la piedra que esta al centro de todo,
exactamente opuesta al quinto océano, aquel que no toca las costas. El poeta se
encuentra opuesto al quinto espacio, preguntándose por puertas. La costa se
divide en cuatro, cada limite se extiende hasta el fin de los océanos. La isla
se divide en dos, pero es una tanto selva como sierra. Tanto quebrada como
llanura. Un centro desértico, el poeta pregunta por puertas. La piedra es
húmeda, no hay agua a kilómetros, la piedra es río, la sequía arraso los
campos. una sombra llega sin dejar pisadas, el poeta mira, busca el origen de
la sombra, pero no hay ave, no hay árbol, no hay nube. Busca la sombra en la
piedra y no hay piedra, busca la sombra al ras de sus pies, busca sus huellas,
el poeta no deja sombra ni huella. La sombra está cerca de él y sin voz, sin
boca y sin rostro pregunta por puertas. el poeta le responde con pasadizos y le
devuelve la pregunta. la sombra entrega una carta, la cata es roja y tiene un
símbolo en el frete, el contenido es verso, es un poema que no relatare, es la
historia de un hombre que no puedo entender. El poeta que es centro y la sombra
que es reflejo, cambian de lugar y devuelve la carta. La sombra que es poeta la
lee y encuentra algoritmos, encuentra formulas, cambian de lado y la devuelve.
La piedra encuentra poeta y las puertas están hechas de cartas, palabras que
alguna sombra entrego en un pesado futuro, tan liviano de lívido y claro de
visión.
Afuera del bar, de nuevo en la lluvia que ahora es charco y
el sol brilla ciego, cual yo. Emprendo una camita corta, otros cuantos valores
de “x” que pueden ser cuadras o kilómetros. Cruzo el viejo antro, en el cual
disfrutaba mi juventud, aquellos días de ayer. Paso el farol en esquina, lugar
donde di mi última sonrisa en la cornisa de la noche, el acantilado. Pasando
los periódicos me encuentro con un rostro del pasado. Con todos sus ángulos,
encajes, trazos, poros, piel sueños. Solo miro el semáforo y dejo la idea ir.
En la mañana entendí mi horóscopo, con mañana me refiero a que hoy no es tarde,
tampoco noche, menos mañana, es simplemente hoy. El papel me daba la fortuna.
“existe una puerta que solo tú puedes abrir”. Motivos como este y los
anteriores, sur como los que continúan, por los cuales camino a un (0,8,1),
entiendo que el isósceles se forma desde un punto frente a un punto en el
centro. 0,0 puede ser cualquiera de los vértices o cualquiera de estos puede
estar en el centro. Lo que entendí es que esto sucede, pero no nacen del
centro, nacen de un paralelo al centro, algún lugar ligeramente más elevado,
naciendo en 0,0,1 y lo que explica el zippo, es tu variable z.
Llego al segundo
lugar, es un edificio alto, es un quinto piso, para entrar paso por el
ascensor, el lobby, los rostros que reconozco como ajenos, lo lejano
extrañamente es mas claro que lo conocido y presente, lo irrelevante que me
parece lo que importa. El portal lo abre un ciego y en el centro de un salón que
se asoma sin previos, ni avisos, una mujer de vestido rojo, seda, dragones, el
cabello amarrado con palillos y una mirada perdida entre cabellos negros que
acomoda constantemente. Ella era la reina de espadas, pero usar lanzas en la
analogía también podría ser preciso. Me señalo una silla frente a ella.
-el poeta se aleja del desierto y cava en la cima de la roca,
un camino al único lugar al cual no podía llegar. ¿Por favor, indíqueme en esta
mesa, donde se encuentra la razón? –
mientras habla mueve el anillo de jade, maltratado por el tiempo, pero no por
el trato, las reliquias antiguas que guardamos como propias. No se hace cuanto
esa piedra es un diamante, cuantos manos pasara para ser solo oro, cuantos días
hasta ser un sillón, la respuesta siempre es la misma. Todo será en algún
lugar, en algún momento. Esta idea me lleva mi respuesta.
-es triste admitirlo, pero vivo perdido, nunca hay pistas, ningún
caso claro. – estoy, estaba, realmente no importa. Señalando a la mujer sentada
en frente de mí. La verdad es que la razón está en donde yo miro, no en mí,
observando la mesa, ella no es la razón, tampoco creo que podría señalarla
correctamente si estuviera realmente delante mío. No reconozco la razón, pero
si la he conocí, en algún momento.
-en una terraza, guardada por una puerta, en tus sueños más patéticos,
tu no podrás entrar. El día que el poeta cave, de coagula a solve. El creador
de pensamientos, usará sus manos tullidas, les dará forma, dejará sus sueños y hará
realidad. – hay platos, está el desayuno que siempre olvido, está el pan, está
el agua, está el fuego y el tabaco. También hay puertas de vidrio que de un
lado dice entrada y el otro, salida, uno dice empuje y el otro, jale. Hace un
tiempo deje de ser iluso, pero siempre dejo cosas entre líneas, los errores,
los aciertos, y algunos recuerdos, es que los problemas de algebra analítica
que dejan los párrafos atrás, quizá los vuelva a retomar.
-no entiendo bien lo que dices. No entiendo bien que hago acá.
– realmente estoy desconcertado. Sin violines ni chelos. Me faltan los
trombones y en Asia no hay timbales, es una sensación muy caribeña salir del
edificio. Ella simplemente dijo lárgate y otra vez estoy caminando, entienden
que visto desde arriba es equilátero el triángulo, pero la distancia entre las
rectas de punto y punto son diferentes e iguales. Seré más simple, (0,0,1) (0,8,5)
ya que era un quinto piso y el tercer punto en xyz no lo conozco. Pero el equilátero
en xy (0,0) (0,8) y solo faltaría (4√3,4). En un
tercer piso. en una terraza.
Ahora que se, ahora que entiendo. Le daré forma al
sueño. Plantare una casa con grandes raíces.
Llego a la puerta anterior a la terraza, un ente de piedra
guarda la puerta. Quizá las piedras son metafóricas y solo era una persona. De piel
gris, sin ojos, con mi rostro. Con todas mis palabras en el pecho, un cuaderno
en blanco marca distancia entre nosotros. Son marcas como estigmas, como sus
palabras que también son mías. En una pecera me enfrente un craquen, en la
iglesia me enfrente a los demonios de mis ancestros, en libros de mentira encontré
verdades. Tome derecha y tome izquierda. En la ebriedad fui un niño y desperté entre
cenizas por la tarde para encontrar la casa roja y no de sunset. Antes de
entrar le regale mi alma a un cadáver, saliendo la voy a recuperar. Ahora que
no es mía, mi alma, perdón, ahora puedo llenar los espacios. Así, simple,
perfecto, la piedra cae, la perta se abre y un vivero me cachetea. Es muy vivo
el vivero. Pero sonríe, a la mitad hay una semilla y una pala, tierra.
-
Tierra
donde estaba la piedra y el poeta que ahora es sombra, su alma que es cadáver,
sus sueños sin oniría. ¿Me pregunto, que vas a hacer? – después de estas palabras el cuidador se retiró.
Me quede
pensando horas, quizá lo sigo pensando, o nunca lo pensé y solo actué. Existen dos
formas, pero el final fue el mismo. Bueno, los hechos del final son iguales, no
creo que su resultado fuera el mismo, si le das algún tipo de valoración. Agarre
la pala y cabe, quite la tierra como un energúmeno, a las 3 horas recordé que
estaba en un tercer piso a los 3 días mis brazos quemaban, mi cabeza retumbaba
en fiebre. Al mes me desmaye y mientras me revolcaba, seguía cavando. Comprendí
que esta era mi tumba y tenía que escapar de ella. Terminando un día logre
salir. Busque al cadáver que tenía mi alma y se la quite. Regrese a mi oficina
a esperar otra carta, algún mensaje de mi amor.
Saque un poco de tierra y coloque la semilla. Quizá
fue antes de cavar o en dentro de una tumba plante una flor y pude salir, puede
que sea un árbol. Era una semilla. Era una rayita verde. La regué. Espere durante
meses y creció, puede que hayan pasado 10 años. En algunos recuerdos que
parecen premoniciones eran 5 semillas. Y cada una era distinta. Fueron como 20 años.
Toda una vida que tome después de vivir una. Ahora que lo considero. Ahora que
estoy claro y puedo ver. Yo plante mi alma y la recupere de la tierra. Recupere
los días en el fondo y recupera la vida que la muerte estaba guardando. Al final,
en un día, el cual no recuerdo o no lo he vivido. Me retiro tranquilo, silbando,
por las esquinas, por las rectas y me alejo de las terrazas. Me siento a
esperar las cartas, las cartas que nunca entregare, ella tampoco las entregara.
Con mis manos cree una casa, manos que no pueden tocar nada real. Cree una
vida, nada real. Ahora que estoy claro, capaz, en el sentimiento. Me dirijo a
un bar, ya que ella me escribió x, literalmente x.