lunes, 6 de noviembre de 2017

los desesperados y la habitación amnesica

Después de caer por 4 minutos y 36 segundos, pasaron 3 meses incomprensibles para llegar a las primeras palabras. Entiendo que explicar las cosas de este modo, todo podría sonar a una metáfora relacionada al nacimiento, los inicios otras cosas alejadas de mi comprensión. Palabras que nacen de la monotonía de llevar jugando pin pon durante tres meses, la pelota contra la raqueta ya es un castigo más que un algo que hacer. El pon ya que no sabemos nuestros nombres, vale la pena decir la pon, vale agregar que pon por responder al pin, de revés, perdí 50 partidas diarias. Gane unas 12 veces semanales. Mucho tiempo mirándose en el espejo sin entender que es qué. Las palabras están, las primeras palabras se dan para saber si ella se comunica como yo me comunico. A ver si encajaban los sentidos. Pase horas en ese lugar pensando, pelo, ojos, caminar, tanto dilema, no tengo recuerdo alguno de estos eventos. Puedo pensar en la palabra infante, saber su estatura aproximada, tener casi una imagen de uno, desconozco completamente de donde sale todo esto. ¿Como es que llegue a las palabras y ellas a mí? ¿Qué paso antes de caer, ella ya estaba aquí, todo sucedió al mismo tiempo?


Después de 11 meses estábamos reflexionando en un sillón de ese lugar que casualmente es este. Entre comentarios salió una cuestión, una idea que podría explicar algo, si es que exististe algo explicable. ¿El dilema radica en la instancia, cual es el preciso momento en el cual recordaremos algo? Al parecer la palabra está ahí rondando en nuestro vocabulario, recuerdos, recordar, memorar lo tan memorable. En nuestras charlas salían palabras como pensar, tener, creer… nos cruzamos con historia y ella me hablo de hombre a caballo y del tiempo. Cuando esta última palabra escapo sus labios, rompimos en llanto… son 11 meses todo el tiempo que conocemos, todo lo que recordamos está aquí con nosotros, pero la historia y el tiempo nos decían que existía algo más. Recordando las casas encontré la palabra puerta, donde se sale y ella agrego por donde se entra… como que se cruza. En este lugar tenemos un sillón una mesa de pin pon un diccionario de 30 000 páginas tirado en el piso. cuatro paredes. Techo, piso. done esta la puerta? ¿Para que necesitaría una puerta? Pero claro, si quiero ir al… el doceavo mes no hablamos tanto, descubrimos que las palabras nos muestran una realidad muy alejada a lo que realmente es todo lo existente.


En mes 13 ella me pregunta por la existencia, no en un sentido existencialista, sino por el significado tangible de todas estas palabras. Que es realmente un caballo si no he visto uno, no tengo recuerdo de uno, no hay fotos de uno en mi mente, pero conozco los sonidos, el galope, la montura y las carreras. Ella me explico porque equinoxio es muy distinto a equino, regresamos al tema. En las últimas conversaciones del mes hablamos de parejas. Nosotros éramos dos, las raquetas dos, la mesa una con dos lados y el sillón uno con dos sitios. Como estos números no cambian, pero los días siguen corriendo, como que… recorriendo todas las secuencias. Aviamos que los recuerdos y la cultura marcan la personalidad, pero solo tenemos dos, uno con dos y los días, son lo único que siempre cambia. ¿Varias noches nos dedicamos a crear recuerdos falsos, pero… que tan distante era la realidad de esos recuerdos con relación a los caballos, el sol y todo eso que desconocemos?


El ultimo día de ese mes ella me tomo de la mano y me pidió que le contara recuerdos inventados. Pasaron tantos días que ya no podíamos contar, posiblemente ya sean años y los inventos, esas cosas que desconocíamos como las palabras, ya eran menos ajenas. Uno noche le dije al oído, casi susurrando; estamos cerca, tan cerca de entender algo…


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