miércoles, 21 de septiembre de 2016

23/09 llega la primavera

Estábamos encerrados, en distintas habitaciones, distintos lugares. Demasiados muros. Soy solo un hombre ridículo que cree en tonterías. Tan iluso para pensar que la primavera romperá las paredes. 23/09 con el color caen los muros. El aburrimiento es grande, las marcas que no defines con palabras. Mis sueños son solo deseos que ya cumplí, y quiero más. Siempre tengo esta idea, realmente ya he tenido demasiado. Para lo poco que he hecho he consigo suficiente. A los 12 años solo quería un segundo, un solo segundo de esa magia. Ya tuve meses de cosas sorprendentes, los problemas arreglados. Cuando más problemas tengo solucionados y las cosas están muy claras, siento que me alejo. Si me acerco hay caos. Solo me puedo acercar a personas que quieren destrucción, consecuencia, malas situaciones de estrés en las que soy feliz como nunca. Las personas que no quieren eso en su vida, no me dejan acercarme, a veces intentan cambiarme, no me gusta ser cruel, pero me gusta ver la escena y sentir la adrenalina, el rico arrepentimiento con su dosis de humillación. Con esta voz moral que sale y dice, ella no es, ella no es, ella no es, es una cojuda, vez lo que hace, vez lo que te hace, escuchas lo que dice, repite lo mismo que tú ya conoces, aléjate, ya sabes el final. Ciertamente ya se me los diálogos de memoria, pero cuando se presentan nuevos mis labios tiemblan.

No quiero repetir, ni siquiera el caos me dejar estar en caos todo el tiempo. Es parte del ciclo, parte del ciclo es romper el ciclo. Hay días en los que siento otra ridiculez, me creo el floro por unos minutos. En esos instantes puedo caminar recto. Puedo caminar a su paso, al lado de ella. Sin chocarnos, sin que yo dude, me tambalee, haga algún movimiento forzoso. Días en los que ella sabe que decir exactamente, es parte del guion, pero con una actuación impecable. Cuando ella lo dice con esos ojos, me lo creo. Por un segundo no me veo reflejado en su pupila, no veo nada reflejado, ella no está mirando objetos, cuando dice algo tan perfecto. Ella no está mirando, sus ojos ya no tienen ese uso. Parece místico, nostico, cabalico, esotérico, con todos los pronombres elementales y todas las tonterías que le quieras agregar. Yo no sé, si mis ojos pueden hacer eso. Ellas jamás se dan cuenta cuando estoy triste o molesto. Es que simplemente ese segundo me tiene feliz por meses. Hasta que la imagen se apaga y tengo que buscar algo de luz para no perderme cuando salgo en apagones. 

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