martes, 20 de septiembre de 2016

fragmento de lilith

Una vía más de encontrar la conciencia, como un gran sueño siento el día de ayer. Como estar horas sin pensar en blanco, como en coma. En este instante palpitar, me siento como una lechuga o un bebe. Mi cuerpo inerte, sin respuesta, y mi mente activa, meditando en la oscura situación. Es todo como una gran resaca de domingo. Mi mano, recupero la conexión, prosiguen mis pies y sin darme cuenta ya estoy parado. Paso tras paso, todo es un torbellino, el piso es inestable, gelatina como mi cerebro. Ala mierda, que asco de cuerpo, estoy como para venderlo y comprarme uno nuevo. No existen cuerpos nuevos. Busco en mis cajones como animal torpe, alguna pastilla que pueda levantarme de este sentimiento de estupidez. Tenía algo de anfeta, pero no sé en donde, MIERDA. Muros concha de su madre, rómpanse mierda. (No salen palabras de mi boca solo murmuro sin sentido). Muere, muere, muere (golpeo los muros). Mis manos sangran, estoy tirado en una esquina de mi cuarto. Mis manos sangran. Veo una pastilla a 1m de mí. La tomo, era anfeta, mis manos sangran. Ahora energético busco algo de clona para bajar locura, que está en el baño. Abro la puerta entro la tomo, me lavo la cara, me ducho, me lavo los dientes, fin. Ahora estoy sentado en el sofá viendo en dirección a la ventana, espero que algo suceda, que ella me llame.
Espero como iluso idiota, la noche que pase con ella, fue solo magia química de una vez y ese mundo de ángeles está lejos, a gran distancia de mi visión. La amo, Milost es y será una musa única que controla mis pensamientos más irreales. Como usual, agarro mis cuadros y me voy en dirección al Kennedy a vender, como siempre… bla, bla, bla. Ya son las 7pm, me retiro del Kennedy, guardo mis cuadros en mi pequeño departamento compartido. 10pm salgo a las calles rumorosas de lima. Paseo como un idiota, fumo un poco para el estrés de no saber nada de ella. Estoy caminando por Miraflores, observando a la multitud, veo un grupo de chicas, vestidas de negro y rojo. En medio de ellas esta una chica extraña, cabello negro, mirada inmortal, y labios rojos, extrañamente acompañados de su delineador negro y de su polo “the ramones”, botas y rebotas, faldita punk, hermoso. Un momento como cualquier otro, clásico cruce de miradas desconocidas, la quiero tener, quiero estar adentro de su cuerpo. Existe la salvación, porque sé que ella me va a alejar de esta. La detengo con mi mano en su hombro, me mira caótica, con ojos cachorros la miro atravesando su alma.

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