Una
vía más de encontrar la conciencia, como un gran sueño siento el
día de ayer. Como estar horas sin pensar en blanco, como en coma. En
este instante palpitar, me siento como una lechuga o un bebe. Mi
cuerpo inerte, sin respuesta, y mi mente activa, meditando en la
oscura situación. Es todo como una gran resaca de domingo. Mi mano,
recupero la conexión, prosiguen mis pies y sin darme cuenta ya estoy
parado. Paso tras paso, todo es un torbellino, el piso es inestable,
gelatina como mi cerebro. Ala mierda, que asco de cuerpo, estoy como
para venderlo y comprarme uno nuevo. No existen cuerpos nuevos. Busco
en mis cajones como animal torpe, alguna pastilla que pueda
levantarme de este sentimiento de estupidez. Tenía algo de anfeta,
pero no sé en donde, MIERDA. Muros concha de su madre, rómpanse
mierda. (No salen palabras de mi boca solo murmuro sin sentido).
Muere, muere, muere (golpeo los muros). Mis manos sangran, estoy
tirado en una esquina de mi cuarto. Mis manos sangran. Veo una
pastilla a 1m de mí. La tomo, era anfeta, mis manos sangran. Ahora
energético busco algo de clona para bajar locura, que está en el
baño. Abro la puerta entro la tomo, me lavo la cara, me ducho, me
lavo los dientes, fin. Ahora estoy sentado en el sofá viendo en
dirección a la ventana, espero que algo suceda, que ella me llame.
Espero
como iluso idiota, la noche que pase con ella, fue solo magia química
de una vez y ese mundo de ángeles está lejos, a gran distancia de
mi visión. La amo, Milost es y será una musa única que controla
mis pensamientos más irreales. Como usual, agarro mis cuadros y me
voy en dirección al Kennedy a vender, como siempre… bla, bla, bla.
Ya son las 7pm, me retiro del Kennedy, guardo mis cuadros en mi
pequeño departamento compartido. 10pm salgo a las calles rumorosas
de lima. Paseo como un idiota, fumo un poco para el estrés de no
saber nada de ella. Estoy caminando por Miraflores, observando a la
multitud, veo un grupo de chicas, vestidas de negro y rojo. En medio
de ellas esta una chica extraña, cabello negro, mirada inmortal, y
labios rojos, extrañamente acompañados de su delineador negro y de
su polo “the ramones”, botas y rebotas, faldita punk, hermoso. Un
momento como cualquier otro, clásico cruce de miradas desconocidas,
la quiero tener, quiero estar adentro de su cuerpo. Existe la
salvación, porque sé que ella me va a alejar de esta. La detengo
con mi mano en su hombro, me mira caótica, con ojos cachorros la
miro atravesando su alma.
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