miércoles, 25 de enero de 2017

El dios que rie

El monje que conoció al dios que ríe. Lo encontré en una esquina perdido en su risa. No parecía un ente de Miraflores. Su rostro era limpio y solo reía en distintas maneras. Sus ojos saltaban y se cerraban. Por momentos parecían murmullos o una sonrisa a medias. Instantes en los que gritaba a todo pulmón reventando en tos, ahogándose en su saliva. Me vio y guardo compostura, una risa tranquila. Con una carcajada me conto de su encuentro con el dios que ríe. El monje era un hombre moderno que lee en pantalla, pasea a su perro y medita caminando alejado de su vida normal. Religiosamente un día al mes recorre los templos en busca de iluminación. Con frecuencia encuentra la luz de la mañana que golpea contra su cara. El sabor a cartavio lo acompaña. Cuando no toca cama, toca piso, cuando están los gritos no hay techo. Encontró al dios que ríe años atrás. Se podría decir que la risa lo encontró. Llego como una sonrisa mirando el espejo. Llego con una carcajada leve cuando miraba a los peatones caminar. Todo el día la mueca se manifestó. La fascinación que el encontró en la mediocridad. En como ellos repetían el mismo acto si mejorar. La experiencia estancada. Sutilmente el monje encontró en los templos. Necias ideas de destrucción, encontró en las personas necias ideas de salvación.
La mañana de algún domingo escuchó desde la almohada, el llamado. La voz histérica de un ser irracional, creado de nuestra propia incomprensión. Lo natural que disfrutar de la incoherencia. Las palabras inexistentes del dios: cuando vez repetidamente la escena, cuando no luchas contra el destino, cuando no te alejas del destino, cuando no te sometes a la vida ni a la muerte. Aquel que se ríe de los dioses y de las ideas. Aquel que rechaza el anarquismo porque ningún lugar, sigue aceptando el concepto de lugar.  Porque la nada permite el todo. Ya que ellos formulan preguntas, no entienden la naturaleza de las respuestas. No entienden algo que ellos crearon. Tantas creaciones necias. Ríe con violencia. Mira sin compasión y sin ego. No busques, no camines. Solo deja que la risa te mueva. Mira bien la imagen inmóvil. Se el espectador que es personaje y también creador. Desentiende tus imágenes, sensaciones y emociones. Reaprende constantemente lo que no se puede aprender. Olvida como interpretar lo escrito. Búrlate de mí y de ti.

El monje se burló del dios que ríe. Dejo de esperar los días que no llegan. De recorrer los caminos que no van. Olvido las palabras y carcajadas invadieron las paredes. Acepto que su templo, era luz verde. Se burló de toda cultura aprendida. Una gran risa me invadió. así me aleje del monje y un dios que ríe. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario