Perturbado en sus palabras y cada acto, el encaminado,
encontró al dios en snare y hi-hat. Se manifestó en los gritos callados. En la
violencia del día a día. Nace un gran miedo a las personas. Es el dios que
sufre de envidia por nuestra felicidad y sufre empático con la tristeza. La
verdad perturba. Las promesas que se cumplen. De forma tan simple mis más
grandes sueños pierden valor. Perturbado en las palabras y en cada acto. Yo encuentro al segundo dios. Vive en todos mis recuerdos. Como perturban
los errores y los aciertos. Lo cumplido y logrado, ya está. Todo lo obtenido
pierde significado. Las amistades y el amor tiran mi cuerpo al piso. Perturbado
como Edipo. Busco arrancarme los ojos. Perturbado no habla, no tiene historia,
simplemente esta. Sufriendo como un eterno mártir. Pero lo mártires no siente
envidia, odio ni resentimiento. No confundas a perturbado con el sufrimiento
dirigido. Es atormentarse por la necesidad de tormento. No por masoquismo. Si
no por el mismo hecho, porque el dolor, los gritos, los golpes contra la pared
no conducen. La esperanza y la virtud tampoco. Todos apuntan a lugares
inexistentes. Perturbado se perturba.
En el fondo de lima, pasando habitaciones hasta llegar. Solo
la casualidad y el entendimiento me guiaron. Perturbado y el dios que ríe,
fuertes en mi nuca. En la neblina. Ella estaba en comunión. Sin vestido blanco.
Desde el momento que entendí, mi humanidad, mi estabilidad, mi visión, se
perdieron. No espero poder verla claramente. Ella se abre entre las cataratas.
Gaze. Fue mala idea arrancarme los ojos con una cuchara. Eran 2 que era 1,
blanco, negro…
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