La lluvia cae como balas, el plomo en los cuerpos, unos
cuantos minutos de rebelión. Pocos segundos de meditación. La desestructuración
del sistema a un pulso del dactilar. Hace unas semanas me debatía en la misma
situación. Estaba sentado esperando faltar a todas mis falsas creencias. La
gran revolución sería una farsa cuando cruzara por esa puerta y entregara todos
los datos. Sellara el futuro. Todo continuaría como siempre, inconformes y
tranquilos. Tan alejados de esta guerra que se ha llevado a tantos hermanos. Mi
amor por la causa tiene forma de mujer, mi traición es solo desprecio. En la sala con los de inteligencia.
Explicando el plan maestro. -millones están involucrados en esta empresa, todos
consumen mi propaganda. Pero todo va a cambiar. No quiero la desintegración del
estado. Pero quiero que se dé el golpe. Que en el último segundo la guillotina
corte otra cabeza…
2 días antes del ataque. Estaba con ella en la junta,
ajustando los últimos detalles. Vender la rebelión para facilitar el acceso a
palacio. Actuar como se tiene que actuar. Ella era dulce, tranquila. Ella me
inicio en estas tonterías tan complejas.
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